lunes, marzo 23, 2009

Cuba, la disidencia y el mundo

Cuba, la disidencia y el mundo
Fernando Ravsberg 
BBC Mundo, Cuba 

La reacción de la disidencia cubana contra la Unión Europea, a la que acusa de traición, es una respuesta de la oposición al aislamiento internacional en que están inmersos desde que el general Raúl Castro fue electo presidente el año pasado.

Durante los últimos 15 meses, ninguna de las personalidades políticas que visitaron Cuba se entrevistó con los opositores, a pesar de los repetidos llamados públicos que estos hicieron a la UE o las presidentas de Argentina y Chile, por ejemplo.

El último golpe lo reciben en el aniversario del encarcelamiento de 75 de sus compañeros, en el año 2003. El Comisario Europeo Louis Michel los ignoró totalmente y el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, anuncia el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

Sin embargo, mucha de la responsabilidad en esta falta de apoyo internacional podría estar en la misma disidencia interna, la cual no ha sido capaz de capitalizar políticamente la crisis económica ni el enorme apoyo que tuvo desde el extranjero.

La edad de oro

Durante años, y en especial desde el 2003 hasta el 2007, la oposición contó con un apoyo total de la comunidad internacional, prácticamente no había ningún visitante extranjero ilustre que no se reuniera con ellos a su paso por la isla.

Después de los arrestos del 2003, la Unión Europea comenzó a invitar a los disidentes a sus recepciones, lo que provocó que dejaran de asistir los funcionarios del gobierno cubano, en lo que la prensa llamó "La Guerra del Canapé".

Mientras los contactos diplomáticos oficiales llegaban a cero, la oposición se convirtió casi en el único interlocutor real de Washington y Bruselas. Los reclamos sobre derechos humanos y libertades políticas llenaban el espacio internacional.

Los únicos que no cambiaron en ese periodo fueron los disidentes cubanos, su agenda política fue exactamente la misma, se mantuvieron realizando actividades dentro de sus hogares y no lograron unirse a pesar de los llamados internacionales en ese sentido.

La agenda perdida

El aislamiento social en que vive la oposición dentro del país se debe en parte a la represión pero también a su agenda, basada en reclamos de índole político que no se corresponden con las principales aspiraciones de la población en esta etapa.

En lo fundamental, la plataforma disidente exige la liberación de los presos políticos, elecciones pluripartidistas, respeto de los derechos políticos y civiles, libertad de prensa y participación de los emigrados en el diseño de la futura nación cubana.

Sin embargo, los reclamos de la población son de índole económico: aumentos salariales, una mejor alimentación, construcción de viviendas, crecimiento del transporte y la recreación. Una realidad confirmada incluso por encuestas clandestinas del Partido Republicano de EE.UU.

El otro elemento que aísla a los opositores de la población es su vinculación con el gobierno de EE.UU., algo que las autoridades cubanas utilizan muy bien, mostrando regularmente en la prensa fotos y videos de los diplomáticos con los disidentes.

De todas formas, el propio gobierno de George W. Bush se encargó de hacer público el envío anual de decenas de millones de dólares a la oposición cubana, un dinero que "quema al que lo toca", según le dijo a la BBC el líder disidente Elizardo Sánchez.

Es que el diferendo histórico que separa a los dos países, incluso desde antes de la independencia, todavía hace mella en la conciencia de una buena parte de la población que considera inaceptable recibir cualquier tipo de apoyo o ayuda del "enemigo".

Mentes y corazones

En la actualidad la disidencia no parece adaptarse a los nuevos vientos de cambio que recorren el mundo. Sus lentos reflejos políticos no le han permitido acomodarse a una realidad internacional mucho más compleja, en la que podrían terminar quedando totalmente solos.

Como si nada hubiera cambiado en Washington, uno de los disidente más conocidos en Cuba, Jorge Luis García (Antúnez), le escribe una carta abierta a Barack Obama solicitando que no levante el embargo y criticando a los que vienen a visitar a sus familiares en la isla.

Una propuesta que parece hecha para aislarse aun más de la comunidad internacional que reclama el fin del embargo, de los cubanos de Miami que mayoritariamente quieren visitar Cuba y de la población de la isla que sufre las penurias del bloqueo económico.

La oposición se siente traicionada por Latinoamérica, por la Unión Europea y muy pronto sentirán lo mismo por Estados Unidos. Sin embargo, el gran reto sigue siendo conquistar las "mentes y los corazones" de sus conciudadanos. Sólo así podrán tener el espacio que reclaman.

martes, marzo 03, 2009

La literatura entra 'a ciegas' en el cine

La literatura entra 'a ciegas' en el cine

José Saramago y Fernando Meirelles conversan sobre la adaptación de obras narrativas a la gran pantalla - El brasileño estrena su película basada en el libro del Nobel

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - Madrid - 04/03/2009

"Hola otra vez, José", le dice Fernando Meirelles (São Paulo, 1955) a José Saramago (Azinhaga, Portugal, 1922) tocándole la mano con afecto al tiempo que se sienta a su lado en una sala de la Casa de América de Madrid. Desde que se conocieron hace dos años en el restaurante Farta Brutos de Lisboa, el premio Nobel de Literatura de 1998 y el director de El jardinero fiel no han dejado de verse.

"Hola otra vez, José", le dice Fernando Meirelles (São Paulo, 1955) a José Saramago (Azinhaga, Portugal, 1922) tocándole la mano con afecto al tiempo que se sienta a su lado en una sala de la Casa de América de Madrid. Desde que se conocieron hace dos años en el restaurante Farta Brutos de Lisboa, el premio Nobel de Literatura de 1998 y el director de El jardinero fiel no han dejado de verse.

De esa relación habla mucho Diario de rodaje de 'A ciegas' (Ocho y Medio), el libro que Meirelles publica en España coincidiendo con el estreno, el próximo día 13, de su adaptación de Ensayo sobre la ceguera (Punto de Lectura), la novela que Saramago publicó en 1995. Julianne Moore, Mark Ruffalo, Gael García Bernal y Danny Glover forman parte del "reparto multiétnico" que ha puesto cara a la historia descarnada de una ciudad cuyos habitantes sufren una repentina ceguera.

Pregunta. Señor Saramago, ¿por qué se decidió a autorizar la adaptación de su libro después de años de negarse a ello?

José Saramago. Cuando salió la novela, Meirelles preguntó a mi editor si yo estaría interesado en la adaptación. Dije que no. Luego llegaron más de 30 ofertas, casi todas de Hollywood, pero yo temía que, siendo una novela fuerte, violenta incluso, se usara esa violencia de forma gratuita. Hasta que llegaron a mi casa unos productores canadienses y pensé que podía fiarme de ellos. Lo que no había era director. Cuando me llamaron para proponerme uno resultó ser Fernando Meirelles.

P. No se han hecho realidad sus temores.

J. S. Al contrario. Pero mi rechazo se basaba también en que pensé que no me gustaría ver las caras de mis personajes.

P. ¿La adaptación es fiel?

Fernando Meirelles. Creo que sí, sobre todo porque no conseguí liberarme del libro. A veces me preguntan si adapto novelas porque no encuentro historias propias, pero para mí Ciudad de Dios, El jardinero fiel y A ciegas [basadas en novelas de Paulo Lins, John le Carré y José Saramago] son propias. Soy un lector compulsivo, y hacer una película me parece una buena excusa para seguir metido en el mundo del libro.

J. S. Tampoco hace falta que una adaptación sea fiel. Incluso demasiada fidelidad no es buena. Es lo que ocurrió con La balsa de piedra [dirigida en 2002 por el francés George Sluizer]. Parece que el autor debería decir que cuanto más fiel mejor, pero hay infidelidades beneficiosas. La película cuenta la misma historia que el libro por otros medios.

P. ¿La imagen puede matar la imaginación?

J. S. Eso no me da miedo. Lo que la mata son los efectos especiales, que no dejan que el espectador ponga nada de su parte.

P. Sus otras películas tenían un escenario concreto (Brasil, África). A ciegas es una utopía. ¿Le costó más imaginarla?

F. M. Nunca tengo la película en la cabeza antes de rodarla. La descubro a medida que la hago. Es igual cuando se escribe, ¿no?

J. S. Sí, las cosas se hacen haciéndolas. En el trabajo vas resolviendo problemas que al empezar ni sabías que tenías.

P. ¿Fue distinto el trabajo con Lins, Le Carré y Saramago?

F. M. Paulo Lins se implicó mucho. Venía al rodaje una o dos veces por semana. Nos ayudó mucho en la ambientación. Nos decía: "La gente no llevaba esos zapatos". Le Carré y Saramago dijeron que hiciera lo que quisiera.

J. S. Le tocaba trabajar a él.

F. M. Lo mismo dijo Le Carré.

J. S. Cuando vino a verme a Lisboa traía un montón de preguntas, y yo le dije: "Haz lo que quieras con la novela, pero no preguntes nada".

P. ¿El cine pierde la parte reflexiva que tiene la novela?

J. S. Tiene que recogerla por otros medios. Mientras el cine es sintético, la literatura es analítica.

P. ¿Hay algo de la novela que eche de menos en la película?

J. S. No. Bueno, una frase de una mujer: "Hay dentro de nosotros algo que no tiene nombre, y eso es lo que somos". Yo puedo pensar en eso una hora, pero el cine no te da ni 15 minutos.

F. M. En la versión que pasamos en Cannes estaba esa frase, pero era demasiado literaria.

J. S. ¿Y qué tiene de malo lo literario?

F. M. Que no funciona porque se impone al espectador.

J. S. Lo que pasa es que en el cine hay una forma canónica de contar historias que se repite de película en película. Habría que romper con ella.

F. M. Vaya, estuve seis meses dudando si mantener la frase y ahora me pones en un conflicto.

P. La novela se publicó hace 19 años y la película se estrena en plena crisis. ¿Serviría como metáfora de un mundo degradado?

J. S. Deberíamos haber sabido que pasaba algo raro. Ese no querer darse cuenta era una especie de ceguera. Los personajes no son ciegos, están ciegos.

P. Y las víctimas se convierten en verdugos.

J. S. No hay una víctima que lo sea en todas las circunstancias. Siempre hay un momento en el que la víctima pasa a tener alguna autoridad, y si la tiene, la usa.

P. La película parece más optimista que el libro

F. M. Es menos dura porque es más soportable leer una escena cruda que verla. Mi primera versión del final era más duro. La probamos con algunos espectadores y se salían. Eso pasa también con un libro, pero al libro puedes volver, mientras que si la audiencia se sale del cine ya no vuelve.

J. S. Pero los únicos que pueden cambiar el mundo son los pesimistas. A los optimistas ya les parece bien como está.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/literatura/entra/ciegas/cine/elpepucul/20090304elpepicul_1/Tes

sábado, febrero 21, 2009

Cuando Borges y Poe jugaban a detectives

Cuando Borges y Poe jugaban a detectives

El escritor brasileño Luis Fernando Verissimo presenta en España 'Borges y los orangutanes eternos'

MIGUEL ÁNGEL MEDINA - Madrid - 19/02/2009

Supongamos que Jorge Luis Borges asiste a un congreso que se celebra en Buenos Aires para conmemorar el bicentenario de Edgar Allan Poe. Imaginemos que uno de los asistentes muere de forma extraña, al estilo de los relatos detectivescos de Poe, y que el propio Borges tiene que desentrañar las pistas del suceso. Añadamos, por último, que quien escribe dicha historia sea, a su modo, un personaje de la misma historia, a quien el argentino explica sus averiguaciones. Éstos son los ingredientes de Borges y los orangutanes eternos (editorial Ézaro), la novela que se edita por primera vez en España y con la que se presenta el escritor brasileño Luis Fernando Verissimo.

Supongamos que Jorge Luis Borges asiste a un congreso que se celebra en Buenos Aires para conmemorar el bicentenario de Edgar Allan Poe. Imaginemos que uno de los asistentes muere de forma extraña, al estilo de los relatos detectivescos de Poe, y que el propio Borges tiene que desentrañar las pistas del suceso. Añadamos, por último, que quien escribe dicha historia sea, a su modo, un personaje de la misma historia, a quien el argentino explica sus averiguaciones. Éstos son los ingredientes de Borges y los orangutanes eternos (editorial Ézaro), la novela que se edita por primera vez en España y con la que se presenta el escritor brasileño Luis Fernando Verissimo.

"Se trata de una historia policiaca", comenta Verissimo a ELPAÍS.com, "en la que un escritor conocido, Jorge Luis Borges, forma parte de la historia, y además es el encargado de resolver un crimen, que a su vez se basa en otra historia de Edgar Allan Poe, el inventor de la novela policiaca". "La idea", continúa, "era jugar con los dos maestros de este tipo de novela". ¿Pero no es un acto un tanto egocéntrico convertirse en personaje de sus propias novelas? "El narrador, de alguna manera, representa al autor, es cierto, pero también es verdad que, al final todo, el mundo escribe un poco sobre sí mismo, sobre sus propios pensamientos".

Borges, escritores, misterios... ¿y qué pintan los orangutanes? "Bueno, eso lo entenderán mejor quienes hayan leído Los crímenes de la calle Morgue", dice el brasileño, en referencia a la historia de Poe en la que el asesino, al final, es uno de estos animales. Aquí, los orangutanes son, además, una referencia literaria, ya que los misterios de un libro llevan, irremediablemente, a los de otro. Con esta novela, Verissimo continúa con la línea comenzada con su personaje Ed Mort, un detective "que parodia a los la literatura policiaca americana, a la manera brasileña".

El sexo, un buen punto de partida

El escritor y periodista tiene más de 50 obras -relatos, novelas, poesía- publicadas Brasil, pero estos días ha venido por primera vez a nuestro país para promocionar la edición en España de Borges y los orangutanes eternos, además de sus libros de relatos Las mentiras que los hombres cuentan y Sexo en la cabeza. Los otros dos libros, explica, también pueden ser una buena manera de acercarse a su peculiar modo de escribir. "El sexo es siempre un buen punto de partida", bromea, "también para la literatura".

Además de su pasión por escribir, el brasileño tiene otras facetas, como la de humorista o la de saxofonista, al estilo de Woody Allen. "Pero cuando empecé a tocar el saxo, ni sabía que existía Woody Allen", recuerda, sonriente. ¿Y por cuál de ellas le gustaría ser recordado? "Espero que la gente me recuerde como alguien que sabía hacer bien lo que hacía, pero no tengo mayores pretensiones en ser recordado", apunta el autor de Porto Alegre que, por supuesto, no llegó a conocer a Borges. "Con lo cerca que están Buenos Aires y Porto Alegre, nunca tuve oportunidad de hablar con él", admite. Salvo en su propio libro, claro.

El regreso de un halcón neoliberal

El regreso de un halcón neoliberal

Una década después y tras la marcha de Sharon, el líder del Likud vuelve al poder

J. M. MUÑOZ - Jerusalén - 21/02/2009

Ambicioso, astuto y paciente, Benjamín Netanyahu (Tel Aviv, 1949) ha sabido aguardar su momento. Casi una década después de ser desalojado del poder por Ehud Barak, el jefe del Likud afronta la tarea de formar Gobierno en un panorama político endiablado.

Ambicioso, astuto y paciente, Benjamín Netanyahu (Tel Aviv, 1949) ha sabido aguardar su momento. Casi una década después de ser desalojado del poder por Ehud Barak, el jefe del Likud afronta la tarea de formar Gobierno en un panorama político endiablado. Experiencia le sobra, aunque ahora le resultará más complicado embaucar a varios de sus rivales políticos para que se sometan a su liderazgo. Su palabra suscita desconfianza.

Nacido de una familia de origen lituano, sus padres emigraron a Filadelfia (Estados Unidos) cuando Netanyahu -Bibí, como le nombra todo israelí- tenía 14 años. Como sus dos hermanos -uno de ellos, Jonatan, fallecido en 1976 en la operación de rescate de un avión israelí en Entebbe (Uganda)-, sirvió en una unidad de élite del Ejército (Sayeret Matkal) y alcanzó el rango de capitán, con el que abandonó las Fuerzas Armadas en 1972. Prefirió la universidad al uniforme. Estudió Arquitectura en el prestigioso Massachussets Institute of Technology (MIT) y Ciencias Políticas en Harvard. Poco después regresó a Israel para emprender una carrera política fulgurante.

Netanyahu fue nombrado en 1982 número dos de la Embajada israelí en Estados Unidos y entre 1984 y 1988 se hizo cargo de la representación de su país ante Naciones Unidas. Sirvió después en el Gobierno de Isaac Shamir y en 1996 se convirtió en el primer ministro israelí más joven de la historia del Estado. Como jefe del Ejecutivo, pocos meses después del magnicidio de Isaac Rabin a manos de un colono judío, se dio a la tarea de abortar el proceso de paz iniciado en Oslo.

Autorizó la excavación -respaldado por el entonces alcalde de Jerusalén, Ehud Olmert- de un túnel en la ciudad vieja de Jerusalén y construyó el asentamiento de Har Homá, en las inmediaciones de Belén. Decenas de palestinos murieron en las revueltas antes de que Netanyahu sucumbiera a la presión estadounidense y se viera forzado a estrechar la mano a su odiado Yasir Arafat. Cedió en 1998 a la Autoridad Palestina buena parte de la ciudad de Hebrón. De aquellas fechas conservan pésimos recuerdos varios mediadores estadounidenses, que tildan a Netanyahu de "mentiroso". Esas nimias concesiones a Arafat y algunos escándalos de corrupción acabaron, en 1999, con su primera experiencia como gobernante. Pero nunca desapareció de la primera fila.

Neoliberal hasta el tuétano, cada día se vanagloria de las reformas económicas que impulsó en 2002 como ministro de Hacienda en el Gobierno de Ariel Sharon, contra el que se sublevó en 2005. El ex general, hoy convaleciente en coma en un hospital de Tel Aviv, abandonó su hogar político y fundó Kadima. Arrastró a varios políticos convencidos de que la evacuación de los colonos de Gaza era la decisión idónea. Netanyahu permaneció al frente del Likud. Sufrió un varapalo tremendo en las elecciones de marzo de 2006 -cosechó sólo 12 diputados- y esperó su turno.

Casado tres veces y padre de tres hijos, "Netanyahu es un hombre de la Dolce Vita. Le encantan los habanos caros, el whisky de calidad. Es muy parecido a Olmert. Ya no quedan líderes que se remangan. Pertenecen a una nueva generación que viste trajes de corte francés y que están desconectados del pueblo, que dependen de los industriales, banqueros e inversores que tienen sus intereses en el extranjero", comenta el profesor de Historia y activista de izquierdas Meir Margalit. Nada que ver con las espartanas costumbres de los antiguos jefes del Likud a los que Netanyahu admira. Entre ellos, Menahem Begin, quien aparecía en público encorbatado, pero a menudo con trajes raídos. Como David Ben Gurion o el mismo Begin, Bibi sabe dónde se halla su caladero de votos.

Un paseo por Musrara, barrio sefardí de Jerusalén, no deja margen a la duda. Netanyahu es su líder. Aunque ya muy rehabilitado, Musrara, como tantos otros distritos poblados por judíos sefardíes, es bastión del Likud. Pero, ¿por qué votan a Netanyahu los más desfavorecidos, los más afectados por sus políticas neoliberales? "Por el odio al laborismo y a los ashkenazies. Tienen impregnado el maltrato que el establishment laborista dispensó a sus padres, judíos procedentes de países árabes y musulmanes. No analizan las propuestas socioeconómicas de los laboristas. Votan por rechazo hacia ellos. La cuenta histórica no está saldada", explica Margalit.

Reconstrucción y Desarrollo de Afganistán

ENTREVISTA: MOHAMED EHSAN ZIA Ministro de Reconstrucción y Desarrollo de Afganistán

"Necesitamos más tropas y no más ONG"

RAMÓN LOBO - Madrid - 21/02/2009

El ministerio de Mohamed Ehsan Zia, el de Reconstrucción y Desarrollo Rural de Afganistán, cuenta con un presupuesto anual de 275 millones de euros, inferior al de un club de fútbol como el Real Madrid. Debería ser uno de los puntales en la guerra contra los talibanes. Su trabajo no es disparar un arma, sino la mejora del nivel de vida de los afganos que dependen del campo y evitar que escuchen a los más radicales.

Ehsan Zia, de visita en España, al que agradece su "gran esfuerzo y apoyo militar y económico", cree necesario un cambio de estrategia. "La comunidad internacional no ha sido consciente de la magnitud del desafío", asegura en la entrevista celebrada ayer en la embajada afgana en Madrid.

"Nos gustaría un cambio drástico en la estrategia militar. Tener otra que proteja mejor la frontera, que tenga como objetivo los santuarios, los campos de entrenamiento talibanes y las fuentes de financiación; una nueva estrategia que se centre en el entrenamiento del Ejército Nacional afgano, que debe contar con el equipamiento y los medios necesarios. Hay muchas lecciones de las que aprender".

Ehsan Zia cree que para ganarse el corazón y las mentes de los afganos, como pretenden EE UU y la OTAN, es imprescindible otorgar mayor visibilidad a las instituciones afganas, demostrar que el Estado es efectivo. "Es necesario mover más dinero a través de los canales gubernamentales. Desde 2002, la mayor parte de las ayudas e inversiones no han pasado a través de nuestras instituciones [sólo 5.000 de los 40.000 millones de dólares]. Afecta a nuestra legitimidad. Debemos liderar la estrategia militar y la de desarrollo".

Aunque espera cambios con la llegada de Barack Obama a la presidencia estadounidense, el ministro evita toda crítica a George W. Bush: "La política de la Administración anterior fue necesaria en su momento. Ahora es el momento de hacerlo mejor". Una primera prueba del cambio que se avecina, al menos en las formas, es que la nueva Administración ha invitado al presidente Hamid Karzai a una reunión la próxima semana para revisar la estrategia americana en Afganistán.

"La oportunidad se ha perdido, de eso no hay duda, pero aún no es demasiado tarde. Los talibanes no son más fuertes; el problema es que nosotros somos débiles, muy débiles, y podríamos haberlo hecho mejor. Hay cosas que no se pueden acelerar, por ejemplo todo cambio es un proceso lento que se enfrenta a resistencias. Uno debe ser paciente en unos aspectos y firme en otros".

Ehsan Zia niega que se haya producido una islamización en el Ejecutivo de Karzai con el objetivo de restar argumentos a los talibanes, pero no cierra la puerta a futuras negociaciones, como reclaman muchos dentro y fuera de Afganistán: "El presidente y el Gobierno quieren ver a los talibanes unirse a las instituciones democráticas existentes, pero no vamos a cambiar nada en la Constitución para incorporar el punto de vista de los más radicales".

Preguntado por un eventual incremento de tropas españolas en Afganistán, que al parecer el Gobierno español sopesa desde hace meses, responde con humor: "Preferimos más tropas en vez de más ONG. Las necesitamos más. Al menos los militares pueden hacer varios trabajos: mejorar la seguridad y entrenar a nuestros soldados. También necesitamos más dinero para mejorar las condiciones de vida de la gente".

viernes, enero 16, 2009

¿Divinidad o Ciencia?

¿Divinidad o Ciencia?, Creer en una Debilita Inconscientemente el Agrado Hacia la Otra

16 de Enero de 2009.

 Según unos investigadores, las actitudes inconscientes de una persona hacia la ciencia o hacia la idea de la existencia de Dios, pueden estar básicamente en oposición una contra la otra, dependiendo de cómo se use una o la otra para dar respuesta a preguntas trascendentales del tipo de ¿cómo se creó el universo? o ¿cómo se originó la vida?

 Menéame

Además, los autores de este estudio han descubierto que esos puntos de vista pueden manipularse. Después de usar con ellos la ciencia o la religión para responderles preguntas trascendentales, la mayoría de la gente muestra su preferencia por una, y una posición neutra, o incluso negativa, hacia la otra. Este efecto parece existir independientemente del bagaje religioso o los puntos de vista de la persona.

Jesse Preston, profesora de Psicología en la Universidad de Illinois, quien dirigió la investigación, y su colega Nicholas Epley, de la Universidad de Chicago, deseaban investigar cómo la información científica influye en las creencias religiosas, y cómo las enseñanzas religiosas pueden también hacer que la gente dude sobre ciertas teorías científicas.

En uno de los experimentos diseñados por los investigadores para ver hasta qué punto la ciencia o la religión se pueden usar como explicación asumible por la gente, 129 voluntarios leyeron resúmenes sobre la teoría del Big Bang que explica la creación del universo, y sobre la hipótesis del "caldo primitivo de la vida", que explica el surgimiento de la vida en la Tierra. La mitad de ellos leyó un texto que aseveraba que las teorías tenían una base sólida y estaban respaldadas por los datos. La otra mitad leyó que esas teorías "despertaban más interrogantes que los que respondían".

Se pidió a todos que clasificasen rápidamente como negativas o positivas ciertas palabras que aparecían en la pantalla de un ordenador.

Lo que esos voluntarios ignoraban era que estaban siendo influenciados de manera subliminal justo antes de cada palabra. Por ejemplo, un instante antes de que la palabra "horrible" apareciera en la pantalla, se proyectó un destello de 15 milisegundos de la palabra "Dios", la palabra "ciencia" o una palabra neutra.

Un mensaje visual de 15 milisegundos es muy breve para ser registrado en la mente de manera consciente, pero el breve destello de la palabra tenía su efecto. Aquellos que habían leído antes del examen los textos en los que se destacaba el poder explicativo de la ciencia, clasificaron como positivas las palabras aparecidas tras la palabra "ciencia", con más rapidez que quienes habían leído textos en los que se criticaban las teorías científicas.

Los investigadores comprobaron que las personas a las que se les pidió que utilizaran la divinidad como una explicación primordial para varios fenómenos, mostraron una asociación más positiva con la idea de Dios y una asociación mucho más negativa con la ciencia, que quienes fueron inducidos a pensar en explicaciones alternativas a la acción de Dios. De igual forma, quienes leyeron los textos donde se decía que las teorías científicas no tenían solidez, reaccionaron con extrema lentitud a la hora de identificar palabras negativas que aparecían después de recibir el estímulo subliminal de la palabra "Dios".

Sin embargo, lo más curioso en los resultados de estos experimentos quizá sea el hecho de que el mayor efecto tiene lugar en la creencia opuesta. Cuando no se usa la religión para explicar la mayoría de las cuestiones importantes, la gente tiene una actitud positiva hacia la ciencia. Pero cuando la religión se utiliza para explicar muchas cosas, particularmente las grandes cuestiones existenciales como la vida, el universo, o el libre albedrío, entonces, de algún modo, la ciencia pierde su valor.

http://www.amazings.com/ciencia/noticias/160109e.html

jueves, enero 08, 2009

Al espacio... en ascensor

Al espacio... en ascensor
Jason Palmer 
BBC

La posibilidad de que en un futuro se construya un ascensor espacial ha recibido un impulso con la presentación de un nuevo prototipo en un encuentro organizado recientemente en Luxemburgo.

Age-raymond Riise, de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), mostró su prototipo en la Segunda conferencia Internacional de Diseño del Ascensor Espacial.

El proyecto prevé anclar una cuerda de al menos 36.000 kilómetros de longitud a la tierra, que funcionaría como un "ascensor al espacio" para poder realizar misiones espaciales más baratas.

Según los asistentes a la conferencia, si bien el nuevo prototipo solventa uno de los principales obstáculos técnicos del proyecto -la manera de suministrar energía a la cabina del ascensor para que llegue al espacio- todavía quedan varios puntos por resolver.

La rotación de la tierra

Planteada por primera vez por el científico ruso Konstantin Tsiolkovsky en 1895, a lo largo de los años la idea de construir un ascensor espacial ha llamado la imaginación de muchos científicos.

Ésta se basa en utilizar la fuerza centrífuga exterior que proporciona la rotación de la tierra.

Para que se hagan una idea, imaginen una cuerda atada a una pelota de fútbol que se hace girar. La cuerda se distanciaría de la pelota y se tensaría.

Si la fuerza centrífuga de la tierra se equilibrara con su fuerza gravitacional -haciendo uso de un cable para el ascensor espacial cuyo centro de masas esté en orbita geoestacionaria- el cable permanecería tenso permanentemente, proporcionando el medio para propulsar gente y cargamentos al espacio.

Hasta ahora, uno de los grandes inconvenientes ha sido la manera de propulsar la cabina que ascendería por el cable hasta el espacio.

Algunas de las propuestas incluyen suministrar a la cabina energía de microondas o de láser desde la superficie de la tierra, o incluso de colectores de energía solar orbitales.

Age-Raymond Riise aprovechó la conferencia organizada el pasado diciembre por la compañía Eurospaceward para presentar su prototipo de ascensor espacial, que resulta más sencillo que prototipos anteriores y que aparentemente soluciona este problema.

Nuevo enfoque

El proyecto de Riise contempla enviar energía a la cabina mecánicamente, suministrando sacudidas cuidadosamente sincronizada al cable desde su base.

Para demostrar su funcionamiento, utilizó un palo de escoba que representaba el cable en tensión y una lijadora eléctrica que proporcionaba una vibración rítmica en la base del palo.

Alrededor de la circunferencia del palo ató tres cepillos con sus cerdas apuntando hacia abajo que representaban la cabina del ascensor, lo que hizo que se necesitara un poco más de fuerza para hacer descender los cepillos que para hacer que ascendieran.

La vibración de la lijadora permitió que los cepillos se deslizaran hacia arriba a lo largo del palo de escoba mientras éste se movía ligeramente hacia abajo, y se agarraban al palo si éste se movía ligeramente hacia arriba. El resultado: los cepillos ascendieron resistiendo la fuerza de la gravedad hasta la parte superior del palo.

El enfoque de este prototipo haría que el viaje en la cabina del ascensor espacial fuera agitado, aunque según le dijo Riise a la BBC, la vibración podría ser suavizada "mediante un sistema de suspensión que separaría completamente la cabina en la que estarían los pasajeros".

"Para ellos sería un movimiento linear con muy pocas turbulencias", señaló Riise.

Otros desafíos

Si bien el prototipo de Riise simplificaría el suministro de energía para hacer ascender la cabina del ascensor espacial, quedan por resolver una serie de desafíos técnicos, como la fabricación del cable por el que la cabina ascendería.

Un cable de ese tipo, de al menos 36.000 kilómetros de longitud y tensionado en el medio con todo ese peso, no es fácil de producir.

Si bien los materiales de próxima generación, como los nanotubos de carbono, pueden proporcionar la resistencia que se requeriría, el debate gira en torno a cómo podría fabricarse un cable de esas características.

En cualquier caso, las posibilidades de que se llegue a construir el ascensor espacial son elevadas.

De ser así, los cargamentos podrían ser enviados al espacio de manera más barata que mediante los transbordadores actuales.

Soluciones energéticas

Además, el ascensor espacial permitiría el desarrollo de soluciones energéticas basadas en el espacio que de otra manera serían demasiado caras.

"Creo que el proyecto de ascensor espacial es importante porque permitiría desarrollar un proyecto todavía más útil: la instalación de de grandes satélites espaciales solares alrededor de la tierra que proporcionarían energía respetuosa con el medio ambiente", dijo Benoit Michel, de la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, quien asistió a la conferencia.

"Creo firmemente que el próximo siglo existirá una gran industria basada en el espacio que será la primera suministradora de energía para la humanidad", añadió.

Según Riise, ya se le han acercado compañías de ascensores que buscan nuevas ideas para los ascensores de rascacielos, ya que la simplicidad de su prototipo lo hace atractivo cuando se compara con otras ideas para suministrar energía a los ascensores.

Nota de BBCMundo.com:

http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/hi/spanish/science/newsid_7815000/7815368.stm

Publicada: 2009/01/07 15:45:06 GMT

© BBC MMIX

martes, diciembre 09, 2008

Sueño, obesidad y diabetes

Su reloj biológico y la diabetes
BBC Ciencia

La forma como responde nuestro cuerpo al ciclo del día y la noche parece estar directamente relacionada con nuestro riesgo de diabetes, afirma un estudio realizado por un equipo internacional de científicos.

La investigación identificó un gen involucrado en la función de nuestro reloj biológico que -dicen- está vinculado al nivel de glucosa en la sangre y al riesgo de sufrir diabetes tipo 2.

El estudio, publicado en la revista Nature Genetics , descubrió "evidencia clara" de que una falla en este gen conduce a la enfermedad.

Desde hace tiempo se piensa que nuestros ritmos circadianos (el reloj interno que controla los patrones de alimentación y sueño) juegan un papel importante en la enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo.

En el nuevo estudio los científicos descubrieron que la hormona melatonina, que está vinculada a condiciones como el jet-lag y trastornos de sueño, también está relacionada al nivel de azúcar en la sangre.

Menos sueño más obesos

La diabetes tipo 2, la forma más común de diabetes, se desarrolla cuando el organismo no puede producir suficiente insulina o es incapaz de aprovechar la insulina apropiadamente.

Sin ésta, el organismo no puede controlar los niveles adecuados de azúcar en la sangre lo que provoca problemas de salud.

"Tenemos evidencia extremadamente firme e irrefutable de que el gen que codifica un receptor de la melatonina está asociado a niveles altos de glucosa basal y un aumento en el riesgo de diabetes 2", expresó el profesor Mark MacCarthy del Centro de Diabetes de la Universidad de Oxford, quien dirigió el estudio.

La hormona melatonina controla nuestros ciclos de sueño y vigilia. Sus mayores concentraciones en la sangre se producen en la noche y las menores durante el día.

Es por eso, dicen los científicos, que los seres humanos funcionamos en ciclos de 24 horas, durmiendo durante la noche y despertando y sintiéndonos más activos durante las horas de luz.

Variantes genéticas

Los científicos de varias universidades analizaron el genoma de decenas de miles de personas de descendencia europea buscando asociaciones entre variaciones genéticas específicas y la diabetes tipo 2.

Uno de los equipos descubrió que una mutación genética está asociada a un riesgo de 20% de desarrollar esta enfermedad.

Otro equipo encontró una segunda variación que podría estar vinculada a niveles naturalmente más altos de azúcar en la sangre y al riesgo de diabetes 2.

Pero lo más importante, afirman los investigadores, es que ambas mutaciones están localizadas en el gen MTNR1B, que ayuda a controlar la función de la melatonina en distintas partes del organismo.

Tal como señala el profesor Philippe Froguel del Colegio Imperial de Londres y otro de los autores del estudio "ya existen investigaciones que sugieren que hay un vínculo entre los problemas de sueño y trastornos como la obesidad y la depresión".

"Y ambos están relacionados con la diabetes. Por ejemplo, sabemos que los niños obesos tienen a dormir mal y que la gente se vuelve más obesa si no está teniendo suficientes horas de sueño".

"Nuestro estudio demuestra que las anormalidades en el ritmo circadiano podrían en parte ser una causa de la diabetes y los niveles más altos de azúcar en la sangre", dijo el investigador.

Prevención

Según el científico, el estudio muestra que identificando a las personas que tienen altos números de mutaciones genéticas se puede detectar quién tiene más riesgo de desarrollar estas anomalías.

"Tenemos ahora un panorama claro de los principales genes involucrados con el nivel alto de azúcar en la sangre", señaló el profesor Froguel.

"Esto nos permite tener un mejor entendimiento de estos genes para desarrollar nuevos tratamientos".

"También estamos cerca de poder desarrollar pruebas para poder identificar a las personas que están en más riesgo de desarrollar en el futuro diabetes tipo 2", concluyó el investigador.

domingo, diciembre 07, 2008

El mayor asesino de masas

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El mayor asesino de masas

KLAUS WIEGREFE 07/12/2008

El jefe de las SS, Heinrich Himmler, el genocida más cruel de la historia, inició su carrera nazi como un sujeto estrafalario e inhibido. Sumido en su mundo de fantasía racista, acabó con millones de personas en Europa. Hoy, 70 años después, se publica la primera biografía rigurosamente documentada sobre su persona y su psicología.

El hombre mide 1,74 metros; su mirada es acuosa; la mandíbula, indefinida; el apretón de manos, blando. Creía que el universo se originó por una mutación de hielo, se entusiasmó con la radiestesia y quiso sustituir el cristianismo por una especie de germanismo. En tiempos normales, la vida del ingeniero agrónomo Heinrich Himmler habría transcurrido al margen de la sociedad burguesa. Pero el muniqués, nacido en 1900, vivió en los primeros 45 años del siglo XX, una época de extremos. Así, este sujeto estrafalario llegó a convertirse en "jefe supremo de las SS"; el hombre más temido de Europa, el ejecutor de los planes de Hitler. "¿Es judío?", preguntó Himmler en 1941 en una visita al frente oriental a un prisionero ruso y rubio. "Sí". "¿Hijo de padre y madre judíos?". "Sí", respondió el pobre hombre. "¿Tiene algún antepasado no judío?". "No". "Pues no puedo hacer nada por usted". Fue asesinado de un tiro. Así era Heinrich Himmler. Este bávaro débil y enfermizo demostró ser el más radical de los radicales de Hitler, un incansable propulsor de la muerte. La peculiaridad del Holocausto -el exterminio de seis millones de personas como objetivo de Estado, ejecutado en parte mediante un procedimiento burocrático-industrial- se mantendrá siempre asociada a su nombre.

Fue el nacionalsocialista más poderoso después del führer: jefe de casi tres millones de policías, comandante de más de 600.000 hombres de las Waffen-SS [cuerpo de combate de élite de las SS], y superior de unos dos millones de soldados que recibían instrucción en el ejército de reemplazo de la Wehrmacht [fuerzas armadas alemanas]. Además, era empresario (las SS poseían más de cien empresas), ministro del Interior y jefe del Ejército. Por todo esto, sorprende que hayan transcurrido más de 60 años hasta aparecer en el mercado la primera biografía de Himmler rigurosamente documentada. Su autor es Peter Longerich, historiador alemán de la Universidad de Londres y uno de los más relevantes investigadores del Holocausto. Longerich pudo consultar más material privado que ningún otro biógrafo de un nacionalsocialista. Himmler llevó un diario íntimo desde su infancia; se conservan su lista de lecturas de 1919 a 1934, su correspondencia con amigos y familiares, parte de su calendario de servicio y una gran cantidad de actas.

El investigador lo aprovechó todo; ningún otro ha logrado penetrar tan profundamente en la psique de un criminal de las SS, y menos de uno de sus líderes. El resultado de este trabajo es el retrato de una persona con "rasgos de carácter anormales", que en los años veinte se sume en un mundo de fantasía racista. En ese mundo que debía someterse al dominio de los germanos no había lugar para judíos, eslavos, homosexuales o discapacitados, los llamados "asociales", "los seres inferiores"; incluso los cristianos creyentes le molestaban. Y éste es uno de los nuevos y terribles hallazgos de Longerich: para Himmler, el Holocausto era sólo el "punto de partida" para otros crímenes colosales con millones de víctimas que se habrían perpetrado si los aliados no hubieran puesto fin al régimen en 1945.

Al comienzo de esta carrera de violencia, nos encontramos con un muchacho torpe, alumno modelo nada dotado para el deporte. La casa paterna, conservadora y monárquica, le transmite ambición, disciplina y perfeccionismo. El joven Heini lleva un diario donde anota minuciosamente cuántas veces va al mar en vacaciones o qué regalos recibe en Navidad. Dos décadas después, registra los obsequios a sus subalternos o dispone que las prisioneras del campo de Ravensbrück deben recibir 75 azotes "en el trasero desnudo". Longerich vislumbra tras esa "necesidad de reglas y control" una profunda debilidad de los lazos afectivos. En la pubertad, el hijo del profesor aspira a entrar en el ordenado mundo de la milicia. Estalla entonces la I Guerra Mundial y Heinrich quiere convertirse en oficial. Recibe instrucción y envía a su madre cartas lacrimosas ("qué mal que una vez más no me hayas escrito").

Longerich diagnostica ahí un "anhelo insaciable de afecto" que el futuro genocida intentará compensar con autocontrol. "No quiero ser débil, no quiero perder nunca los estribos", escribe. Quien busque los orígenes de su crueldad tendrá que empezar por aquí, pues en adelante, Himmler tratará de reprimir toda forma de empatía que interfiera con sus objetivos políticos. Luchador frío, inquebrantable e idealista, Himmler es un perfecto representante de la generación de 1900, a la que pertenecen también Albert Speer, Martin Bormann y muchos otros nazis destacados. Todos ellos despreciaban la pompa del imperio que se desmoronaba, al que achacan el haber perdido la guerra. El joven Himmler ve en esta derrota la verdadera tragedia de su existencia, la ruina de su carrera como oficial. Nada extraño que, cuando la República de Weimar sustituye al imperio, el guerrero frustrado esté del lado de los enemigos de la democracia. Himmler confía en que se volverá a recurrir a las armas "en un par de años". Hasta entonces, estudia agronomía, se entrena en tiro y marcha en un cuerpo paramilitar. En plena efervescencia, lo que le atormenta no es sólo la incertidumbre ante su futuro, sino el apetito sexual, ya que pretende conservar su virginidad hasta el matrimonio. Experimenta las sugerencias, "sin éxito", de una prostituta como algo "sumamente interesante". Sobre la mujer de un compañero escribe: "Podría haberla poseído". Con un amigo discute: "Lo peligroso de esas cosas es que cuando se está unido, cuerpo con cuerpo, persona a persona, ardientemente, uno se inflama de tal manera que hay que hacer un esfuerzo por conservar la razón". Cuando, en 1927, la enfermera Marga, siete años mayor que él, lo redime, él le confiesa que le encantaría ser por una vez "bandido e indecente". Longerich establece un vínculo entre estas inhibiciones y su deriva hacia la subcultura paramilitar de los radicales de derechas. En efecto, Himmler huye una y otra vez de su frustración amorosa con fantasías de violencia. Tras una noche de carnaval, apunta: "Uno nota la sed de amor y lo difícil que es, y la gran responsabilidad que exige el unirse a alguien, el elegir a una persona. Entonces pienso: ojalá volvieran los tiempos de lucha, de guerra, de marcha de tropas". En otro pasaje, cuando acaba de ser rechazado, escribe: "Si ahora pudiera combatir, sería un placer para mí".

Y luego, los acontecimientos se precipitan. En el verano de 1922 comienza la vertiginosa devaluación del marco alemán, que acaba en 1923 con hiperinflación. A la familia Himmler no le llega el dinero. El hijo debe trabajar. Se trunca su sueño de ser oficial. Lo oscuro de su personalidad empieza a manifestarse. La precisión se torna en ansia de control; la tendencia a la crítica, en arrogancia insolente; el fervor, en fanatismo. Sus amigos lamentan esta transformación. Su novia se extraña de su radicalismo: "¿Por qué quieres, sediento de sangre, empuñar el cuchillo?". Himmler se abandona a la fiebre de parapsicólogos y redentores. Parado y en la casa paterna, lee sobre péndulos, astrología, telepatía; devora literatura barata de derecha radical: el Manual de la cuestión judía, de Theodor Fritsch; o las obras del teórico de la raza Hans F. K. Günther, en las que habla de "héroes llenos de odio" del siglo XX con derecho a "exterminar y quemar". Himmler apunta: "Expresa lo que siento y pienso". Una cruda imagen fantástica va adquiriendo forma en su mente: el futuro de Alemania consiste en colonias rurales germanas ("entonces, la tierra nos pertenecerá") pobladas por personas de "raza nórdica".

Hasta el momento, no ha asesinado a nadie. Pero están los cimientos. En 1924, el führer aparece en sus apuntes ("un verdadero gran hombre") y se afilia al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP). Le nombran secretario en la Baja Baviera, y lo organiza tan bien, que en 1926 asciende a vicedirector de propaganda del Reich. Incansable, viaja por pueblos, visita grupos, y se casa en 1928 con la enfermera Marga, que poco después da a luz una niña. El dinero escasea, y ella escribe: "Querido, creo que el hombre malo tendrá que procurar que se ahorre en esta casa. Ya sabes que la mujer mala gasta siempre demasiado". Los Himmler se aventuran en el negocio de la cría de aves. En sus cartas se trata a menudo el tema de los huevos: "Las gallinas ponen muy mal".

Las penurias acaban cuando los nazis se convierten en partido popular y Himmler obtiene en 1930 un mandato en el Reichstag con dietas. Hitler ya aprecia su celo y lealtad ("un chico extraordinariamente útil"), y Joseph Goebbels, el jefe de propaganda del Reich, anota en 1930: "No es extremadamente inteligente, pero sí diligente y formal". De este modo, Himmler logra asumir la dirección de las Schutzstaeffel: las SS, unos cientos de jóvenes activistas del partido, sin peso político, con la tarea de proteger a Hitler y a otros líderes nazis. Pero Himmler transforma la orden de la calavera en una fuerza incondicionalmente adicta al liderazgo. De los 280 hombres en 1928 se pasa, hasta la llamada Toma del Poder, a 50.000. Con cada hombre, crece la importancia de Himmler y las proporciones de su futura máquina de la muerte. Él no es un personaje carismático, ni un tribuno del pueblo, ni un demagogo arrebatador como Goebbels. El jadeo del populacho, las masas hipnotizadas no son su mundo. Él cuenta con otros talentos: pocos escrúpulos, nervios firmes, es despiadado. El mal se oculta tras la máscara de lo banal. En 1936, Hitler lo nombra jefe de la policía alemana. A mediados de los treinta, unos 3.000 prisioneros malviven en los campos, inusualmente pocos comparados con los nazis. Es entonces cuando Himmler empieza a murmurar sobre "autores intelectuales" e "inspiradores" de "los seres inferiores", contra los que hay que actuar de forma preventiva. Hitler, igualmente racista y teórico de la conspiración, se convence rápido. Pronto comienzan a llenarse. El 9 de noviembre de 1938, los nacionalsocialistas demuestran de lo que son capaces durante la noche de los cristales rotos. La turba de uniforme marrón destroza comercios judíos, quema y derriba más de 1.400 sinagogas. Al pogromo le sigue una ola de leyes antisemitas y Himmler se muestra como un racista radical que -como se revelará luego- ya había preparado sistemáticamente a sus hombres para otro tipo de crímenes.

Cuando en 1939, el Tercer Reich invade Polonia, ha llegado la guerra y el momento: la retórica de la lucha cultivada durante años se transforma en matanza en masa. Hitler lo designa en 1939 comisario del Reich para la consolidación de la nación alemana, con la responsabilidad de "crear nuevas zonas de asentamiento alemanas". Himmler siente "gran alegría" y se pone a ello. Como si de piezas de juguete se tratara, desplaza del mapa a pueblos enteros. Despliega una energía inagotable y aprovecha las posibilidades técnicas del siglo XX: aviones, coches, un tren especial con el nombre de "Heinrich". Viaja a Europa del Este a enardecer a los suyos. Allí donde se detiene, las víctimas aumentan. Al principio, sólo se fusilaba a hombres judíos, pero a partir de agosto de 1941, también a mujeres y niños: "No tenía derecho a exterminar a los hombres y dejar que los niños crecieran y se vengaran de nuestros hijos y nietos". Suceden escenas increíbles. Himmler ordena a las SS en Bielorrusia "arrojar a las mujeres judías a los pantanos". Ellos notifican: "No tuvo el éxito esperado; los pantanos no son suficientemente profundos para permitir que se hundan".

A algunos verdugos, el cuerpo se les rebela: depresiones, trastornos digestivos, desórdenes nerviosos. "Cólicos del Este" llaman a estas consecuencias psicosomáticas del crimen. Las SS poseen un sanatorio en Karlsbad donde los altos mandos se reponen de los asesinatos. Himmler prescribe a sus subordinados pan tostado y nada de patatas cocidas. Así se mantenía uno en forma para el Holocausto.

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Turbas inteligentes

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MOISÉS NAÍM

Turbas inteligentes

MOISÉS NAÍM 07/12/2008

La estocada final se demoró 10 días. El Gobierno tailandés ya venía mal y pocos apostaban por su sobrevivencia. Formalmente, su caída fue producida por la decisión del Tribunal Constitucional de disolver tres de los partidos políticos que formaban la coalición gobernante, forzando así la renuncia del primer ministro. Pero lo que precipitó la situación fue el bloqueo de los dos principales aeropuertos del país durante 10 días por parte de una turba muy bien organizada.

El de Tailandia es sólo el más reciente ejemplo de una creciente tendencia mundial: el bloqueo de vías de comunicación por parte de una muchedumbre con el fin de forzar cambios políticos. Los bloqueos de calles y carreteras ayudaron a Evo Morales a llegar a la presidencia de Bolivia y a Joseph Estrada a perderla en las Filipinas. Los piqueteros argentinos, con su vocación de trancar avenidas, se han transformado en un factor permanente de la política de ese país, y el candidato presidencial mexicano Andrés Manuel López Obrador protestó por su derrota en las elecciones de 2006 bloqueando importantes arterias de la capital mexicana. En Ecuador y Perú tomaron las calles grupos indigenistas, mientras que en Tíbet y en Myanmar lo hicieron monjes budistas.

Las marchas, manifestaciones y protestas callejeras son tan antiguas como la política misma, así que el hecho de que una muchedumbre salga a la calle a promover el cambio político, protestar, apoyar a su gobierno o tratar de derrocarlo no tiene nada de nuevo. Lo que es nuevo e interesante son las formas de convocatoria, organización y coordinación en las que se apoyan estas manifestaciones callejeras y los grupos que en ellas participan.

Estrada, el ex presidente filipino, se quejó de que fue derrocado no por un golpe de Estado sino por lo que él llamó "un golpe de texto". Cientos de miles de personas, muchos de ellos jóvenes sin militancia política pero descontentos con su gobierno, se coordinaban entre sí a través de mensajes de texto enviados desde sus teléfonos móviles. Y los mensajes de texto como instrumento de coordinación política se han convertido en un fenómeno mundial. "Ven con camiseta blanca y manos pintadas de blanco a las 10 de la mañana", decía uno de los mensajes que se expandían como un virus entre los teléfonos móviles de los estudiantes venezolanos opuestos al Gobierno de Hugo Chávez. Y, en efecto, decenas de miles de jóvenes aparecían ese día con camisetas blancas y las manos pintadas de blanco, coordinando ágilmente sus movimientos por la ciudad a través de mensajes instantáneos. En abril del 2006, Gyanendra, el entonces rey de Nepal, ordenó la suspensión de todos los servicios de telefonía móvil ya que las agrupaciones anti-monárquicas estaban usando mensajes de texto para organizar las protestas que eventualmente terminaron derrocándolo.

Obviamente, estas nuevas tecnologías pueden ser usadas para potenciar viejas prácticas políticas. Los partidos políticos tradicionales, por ejemplo, han multiplicado sus capacidades organizativas gracias a estas formas de comunicación. En cierta forma, esto fue lo que pasó en los aeropuertos de Tailandia. Pero otra dimensión del fenómeno es que está facilitando la aparición de nuevos actores políticos que se rigen por códigos y reglas distintos de los de los partidos tradicionales. Son organizaciones menos estructuradas y verticales, donde las jerarquías no son rígidas y la autoridad está más descentralizada.

En Colombia, las marchas contra las FARC fueron convocadas con gran éxito en varias ciudades a través de Facebook. En México, una multitud sin precedentes marchó contra la escalada de la violencia criminal que azota ese país. En ambos casos, los organizadores no eran políticos tradicionales ni usaron los métodos usuales de convocatoria. Fueron ciudadanos comunes cuya influencia política se ve potenciada por la capacidad de crear y movilizar una turba inteligente a través de nuevas tecnologías.

Según el diccionario, turba es "una muchedumbre de gente confusa y desordenada". Evidentemente, las nuevas tecnologías hacen posible que las turbas ya no sean ni confusas ni desordenadas. Actúan con organización y propósito. Howard Rheingold, el padre de esta idea, enfatiza que una turba, por más inteligente que sea, no es ni buena ni mala, y que todo depende de sus fines.

La esperanza es que las mismas tecnologías que permiten el ascenso de las turbas inteligentes produzcan los anticuerpos que nos ayuden a mitigar la influencia de aquellas que usan sus capacidades para subvertir la democracia. Como sabemos, no todo bloqueo de carreteras o aeropuertos tiene fines nobles.

En cualquier caso, la realidad es que las turbas inteligentes han llegado para quedarse.

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